jueves, 24 de diciembre de 2015

Mensaje navideño de Monseñor Heriberto Bodeant

Mons. Bodeant: “En Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, nosotros conocemos el Amor de Dios”

Tomado de http://iglesiacatolica.org.uy/blog/mons-bodeant-en-jesucristo-verdadero-dios-y-verdadero-hombre-nosotros-conocemos-el-amor-de-dios/

En su mensaje para la Navidad, el Obispo de Melo, Mons.Heriberto Bodeant, recuerda que en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, descubrimos que Dios es Amor y en su rostro “contemplamos al Padre misericordioso que sale al encuentro de todos”.
El Obispo señala que “el Niño recostado en el pesebre comienza a descorrer el velo que nos impide conocer a Dios como es”. Precisa que “nuestra imagen de Dios muchas veces está distorsionada por nuestra manera humana –pecaminosa– de ver”. Mons. Bodeant explica, en este sentido, que “en lugar de un Dios de Amor, a veces vemos un dios de ira y violencia. En lugar de un Dios fiel en quien confiar, vemos a un ser arbitrario que decide caprichosamente nuestro destino. En lugar del Dios Santo, que nos llama a ser santos y nos santifica con su Gracia, vemos la figura de un déspota que impone leyes que nos parecen absurdas”.
“Pero el Hijo de Dios, que ‘por su encarnación se ha unido, en cierto modo, a todo hombre’ (GS 22) descorre también otro velo”, asegura el Pastor. “La pesada cortina que nos impide ver el verdadero rostro del ser humano. Nuestros rostros de creaturas moldeadas por las manos amorosas del Padre. Nuestra vocación a participar de la vida misma de Dios como hijos suyos. La altísima dignidad de cada persona que viene a este mundo. El Niño envuelto en pañales “manifiesta plenamente el hombre al propio hombre” (GS 22). Si en Cristo encontramos la verdad sobre Dios, también encontramos la verdad sobre nosotros mismos”.
Mons. Bodeant sostiene que “contemplando al Padre como Jesús nos lo manifiesta y contemplando al ser humano bajo la luz del misterio de Cristo, toma sentido nuestra vida y nuestra libertad”.
“El enigma del mal, la oscuridad del dolor y de la muerte, comienzan a retroceder ante la luz que brota del pesebre”, asevera el Obispo de Melo.

Al Pueblo de Dios que peregrina en Cerro Largo y Treinta y Tres
A tantos hermanos y amigos en el Uruguay y en el mundo…
“Un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lc 2,12). Imagen sencilla y humilde, si las hay. Un bebé que tiene por cuna un cajón lleno de pasto seco para la comida de los animales. Pero esa escena es una “señal”, como dice el ángel a los pastores. El que ha nacido es “un Salvador, que es el Cristo Señor” (Lc 2,11). Es el “Emmanuel, Dios con nosotros” (Mt 1,23). Es Dios Hijo, la Palabra Eterna del Padre. El Verbo, que “se hizo carne y habitó entre nosotros” (Jn 1,14).
Con los ojos admirados de los pastores, contemplemos también nosotros al recién nacido. Es “Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos (…) que por nosotros los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen, y se hizo hombre”, como confesamos en el Credo.
Cur Deus Homo? “¿Por qué Dios se hizo hombre? Se preguntaba hace casi mil años San Anselmo de Canterbury. “Por nosotros y por nuestra salvación” sigue respondiendo la fe de la Iglesia.
El Hijo de Dios se hizo hombre para salvarnos reconciliándonos con Dios.
En Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre nosotros conocemos el Amor de Dios. Más aún, descubrimos que Dios es Amor. En el rostro de Jesús contemplamos al Padre misericordioso que sale al encuentro de todos.
El Niño recostado en el pesebre comienza a descorrer el velo que nos impide conocer a Dios como es. Nuestra imagen de Dios muchas veces está distorsionada por nuestra manera humana –pecaminosa– de ver. En lugar de un Dios de Amor, a veces vemos un dios de ira y violencia. En lugar de un Dios fiel en quien confiar, vemos a un ser arbitrario que decide caprichosamente nuestro destino. En lugar del Dios Santo, que nos llama a ser santos y nos santifica con su Gracia, vemos la figura de un déspota que impone leyes que nos parecen absurdas.
Jesucristo “que inició y completa nuestra fe” (Hb 12,2) nos ayuda a reencontrar la fe de los grandes creyentes. La fe de Abraham, confianza total en las promesas del Señor (Gén 15,6). La fe de María, feliz por haber creído en la plenitud de aquellas promesas (Lc 1,45). La fe de Pablo, que sabe en quién ha puesto su fe (2 Tim 1,12). Con ellos, y en especial en este Año de la Fe, renovemos nuestra confianza en el Dios Fiel a sus promesas, que nos ha enviado a su único Hijo, para que todo el que crea en Él tenga vida (Jn 10,10).
Pero el Hijo de Dios, que “por su encarnación se ha unido, en cierto modo, a todo hombre” (GS 22) descorre también otro velo. La pesada cortina que nos impide ver el verdadero rostro del ser humano. Nuestros rostros de creaturas moldeadas por las manos amorosas del Padre. Nuestra vocación a participar de la vida misma de Dios como hijos suyos. La altísima dignidad de cada persona que viene a este mundo. El Niño envuelto en pañales “manifiesta plenamente el hombre al propio hombre” (GS 22). Si en Cristo encontramos la verdad sobre Dios, también encontramos la verdad sobre nosotros mismos.
Es así como contemplando al Padre como Jesús nos lo manifiesta y contemplando al ser humano bajo la luz del misterio de Cristo, toma sentido nuestra vida y nuestra libertad. Bajo la luz apacible que brota del pesebre, descubrimos con pesar nuestras miserias. Nos estremecemos viendo hasta dónde hemos ultrajado la dignidad de los demás y la nuestra. El encuentro con la realidad hiriente del pecado en nuestra propia vida y en nuestra sociedad nos llama “a un sincero y constante acto de conversión” (PF 13).
El enigma del mal, la oscuridad del dolor y de la muerte, comienzan a retroceder ante la luz que brota del pesebre. Esa luz alcanza su intensidad mayor en la Pascua de Cristo, que con su muerte destruyó la muerte y nos dio la vida, para que, hechos hijos en el Hijo, clamemos en el Espíritu Santo “¡Abba, Padre!” (cf. GS 22).
En esa fe y esa esperanza que nos anima, les deseo de todo corazón muy Feliz Navidad.
Con mi bendición,
+ Heriberto, Obispo de Melo

lunes, 14 de diciembre de 2015

Año jubilar de la misericordia

La convocatoria de este Año Jubilar es la culminación, hoy, de este proceso de misericordia para el tercer milenio que se inició en el Paraíso. El Papa nos recuerda: Dios no se cansa de nosotros, ¡no se cansa! Y durante todos los siglos ha hecho lo mismo a pesar de mucha apostasía del pueblo. Y Él siempre vuelve porque es un Dios que espera desde aquella tarde en el paraíso terrenal. Adán salió del paraíso con dolor y con una promesa. Y Él es fiel a su promesa ya que no se puede negar a sí mismo. Es fiel. Es el Dios que nos espera, siempre.

El Jubileo se refiere a la gran puerta de la misericordia de Dios. El Señor no fuerza nunca la puerta: Él también pide permiso para entrar… «Mira, estoy de pie en la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo». ¡Imaginemos el Señor que llama a la puerta de nuestro corazón!

En la carta que escribió para concretar aspectos de cómo vivir este año jubilar y que podemos leer aquí, dice:

«Para vivir y obtener la indulgencia los fieles están llamados a:
hacer una breve peregrinación hacia la Puerta Santa (cualquiera de las abiertas en todo el mundo) como signo del deseo profundo de auténtica conversión;
unir este momento, ante todo, en el Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la santa Eucaristía con un reflexión sobre la misericordia;
acompañar estas celebraciones con la profesión de fe y con la oración para mí y para las intenciones que llevo en el corazón para el bien de la Iglesia y de todo el mundo;
los enfermos y las personas mayores y solas, que no puedan salir de casa, será de gran ayuda vivir la enfermedad y el sufrimiento como experiencia de proximidad al Señor. Que reciban la comunión o participen en la santa misa a través de los medios de comunicación, así será para ellos la manera de obtener la indulgencia jubilar.
Para los presos, que experimentan la limitación de su libertad, el Jubileo será la ocasión para que todos ellos llegue realmente la misericordia del Padre. En las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad».

Y también nos recuerda que este año debemos vivir más intensamente las obras de misericordia, tanto las corporales como las espirituales: todo un programa para comprometer más nuestra vida en el trato con las personas que tenemos alrededor: padres, hijos, nietos, amigos, compañeros, vecinos… y con los que se encuentran en la periferia de su propia vida: solos, desamparados, con adicciones, presos, abandonados sin esperanza…

jueves, 10 de diciembre de 2015

El año de la misericordia

EL PAPA FRANCISCO EXPLICA QUÉ SIGNIFICA EL AÑO SANTO DE LA MISERICORDIA
2016 Año Santo de la Misericordia
Del 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción al 20 de noviembre de 2016, domingo de Nuestro Señor Jesucristo Rey del universo

Durante la celebración penitencial en la Basílica de San Pedro, el Papa Francisco, se refirió a la Iglesia como la casa que recibe a todos y a ninguno rechaza. Este viernes por la tarde, rodeado de cientos de fieles que lo acompañaron también durante el segundo aniversario de su Pontificado, el Obispo de Roma recordó que las puertas de la Iglesia “permanecen abiertas, para que quienes son tocados por la gracia, puedan encontrar la certeza de su perdón”.

El Papa Francisco contó que piensa frecuentemente en cómo la Iglesia puede hacer más evidente “su misión de ser testigo de su misericordia”, un camino -aseguró- que comienza con una conversión espiritual, y en este sentido anunció un Jubileo extraordinario que tenga en el centro la misericordia de Dios. “Será un Año Santo de la Misericordia”, puntualizó. Así este Año Santo, organizado por el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, comenzará la próxima solemnidad de la Inmaculada Concepción y finalizará el 20 de noviembre de 2016.

El Santo Padre se mostró además convencido de que “toda la Iglesia podrá encontrar en este Jubileo la alegría para redescubrir y hacer más fecunda la misericordia de Dios, con la cual todos estamos llamados a dar consolación a cada hombre y cada mujer de nuestro tiempo”.

El Papa Francisco explicó que “celebrar un Jubileo de la Misericordia significa poner en el centro de nuestra vida personal y de nuestras comunidades el contenido esencial del Evangelio: Jesucristo. Él es la Misericordia hecha carne, que hace visible para nosotros el gran Amor de Dios.

Se trata pues de una ocasión única para experimentar en nuestra vida el perdón de Dios, su presencia y su cercanía, especialmente en los momentos de mayor necesidad. Además, significa aprender que el perdón y la misericordia es lo que más desea Dios, y lo que más necesita el mundo”.

lunes, 17 de agosto de 2015

Celebrando los 30 años de Hermanas Doroteas

El 14 de marzo de 1985, el Padre César Polvara recibió en Montevideo a cinco religiosas italianas que llegaron en ómnibus desde Colonia del Sacramento: Hermanas de Santa Dorotea de Cemmo. El P. César las llevó a Melo, su punto de llegada a nuestra Diócesis.

Allí se instalaron en la casita ubicada junto al Centro de Promoción Social y Capilla Sagrado Corazón, frente a lo que es hoy la Parroquia Jesús Buen Pastor. Dos años más tarde, Mons. Roberto Cáceres les propone fundar una nueva casa en el Barrio 25 de Agosto de la ciudad de Treinta y Tres, en acuerdo con el P. Luis González, párroco de Cruz Alta.

Al año siguiente, 1988, aceptado el pedido del Obispo, la Hermana Luigina, que estaba en Melo, se traslada a la capital olimareña junto a la Hermana Laura y fundan la comunidad "Emaús". Arreglaron una modesta casita donde se instalaron y luego se ocuparon de la capilla San Francisco Javier, que no era más que un pequeño salón multiuso.

Poco a poco se va poniendo en marcha el proyecto pastoral. Visita a las casas del barrio, formación de Comunidades Eclesiales de Base, Catequesis, Pastoral Juvenil... 30 años han pasado desde aquel 14 de marzo... Muchas de las hermanas que pasaron son recordadas con cariño, entre ellas, las dos últimas fallecidas: Hermana Magdalena, que formaba parte de la comunidad de Melo y Hermana Aussilia, de la comunidad de Treinta y Tres. Las dos presencias continúan, animando en Treinta y Tres la vida pastoral de las capillas San Francisco Javier y María Auxiliadora, en la parroquia Cruz Alta, y en Melo, la parroquia Jesús Buen Pastor, que abarca también una importante área. rural. El domingo 16 de agosto celebramos los 30 años de la presencia de las Hermanas en la Diócesis de Melo, con la Misa que presidida por Mons. Heriberto a las 10 de la mañana, continuando luego la fiesta.

Tomado de http://dar-y-comunicar.blogspot.com/

viernes, 7 de agosto de 2015

A los 30 años de las Hermanas Doroteas

Leo en el Nº 147 de la revista diocesana COMUNIÓN (marzo 1984) una noticia referida a las Hnas. Doroteas de Cemmo: En enero pasaron unos días en nuestra diócesis las Hnas. Teodolina, Kati, Magdalena y Lina, miembros de esta congregación, que residen en Santiago del Estero (R.A.).

Se hospedaron en el Obispado, participando en actividades misioneras en barrios y en zonas de campaña de la Catedral, San José y Fraile Muerto. Un año después, se concretaba la llegada de las Hermanas Doroteas a la diócesis.

Y así lo consignaba COMUNIÓN (Nº 167) en un artículo que ocupaba entera una de sus páginas: Una nueva comunidad religiosa entre nosotros: Las Hermanas Doroteas di Cemmo en el centro de Promoción de Melo "LOS POBRES SON EVANGELIZADOS" El 14 de marzo llegaron a Melo, provenientes de la Argentina, las Hermanas Doroteas di Cemmo, para establecerse, como comunidad misionera de inserción, en el Centro de Promoción Social y Capilla del "Sdo. Corazón" de Melo (Barrio Mendoza, Kiosco 5).

Como cada vez que una Comunidad Religiosa se ha afincado entre nosotros, esta fecha quedará indeleble en la historia de nuestra diócesis. Vinieron acompañadas por la Madre General, Myriam Pedroti, quien viajó desde Brescia (Italia), con dos de las Hemanas que forman la misión: Luigina y Estela. Las otras dos, HH. Teo y Magda, vinieron de Santiago del Estero. Luego de alojarse unos días en el obispado, y de despedir a la Hna. Myriam, que regresó a Italia, pasaron a ocupar la casita junto a la capilla, el sábado, en vísperas de la Semana Santa. El domingo de Ramos fueron cálidamente recibidas por la barriada. la recepción solemne y oficial se hará cuando pasen a ocupar la residencia definitiva, actualmente en construcción.

Durante la Misa se señaló la gozosa disponibilidad de quienes, como estas Hermanas, todo lo dejan para darse por entero a los que más necesitan en zonas marginadas de nuestro pueblo, respondiendo al llamado de Jesús. Se destacó la obra de base realizada allí mismo por ese campeón de la generosidad que es el P. Asdrúbal, que dejó tan honda huella en los barrios que circundan el Centro de Promoción.

Llegan las Hermanas para proseguir con renovado entusiasmo una labor misionera que se extiende a horizontes tan amplios y estupendos, como los que se divisan desde la casita que hoy ocupan. Bienvenidas, Hermanas Doroteas y gracias por el coraje y la alegre decisión de hacer realidad hoy, y en nuestra diócesis, el anuncio liberador de Cristo: "Los pobres son evangelizados..."
Beata Anunciata Coccheti
Nació en Rovato (Brescia) el 9 de mayo de 1800; a los siete años quedó huérfana de ambos padres, por lo que quedó al cuidado de su abuela paterna, que la formó en la piedad. Los sacerdotes de la parroquia de su ciudad -en especial el padre Lucas dei Conti Passi- fueron sus directores espirituales y guías en el crecimiento.

A los 17 años Anunciata abrió en su propia casa una escuela para niñas pobres, y a los 22 se diplomó de maestra. Es por aquella época que conoce a santa Magdalena de Canossa y se propone abrir una casa «canosiana» en la zona de Brescia, pero el intento no fructifica, y Anunciata ve que está llamada a otro camino paralelo.

Dos años más tarde muere su abuela, y Anunciata queda a cargo de su tío Carlos (que era ya tutor de algunos hermanos de ella), de ideales más políticos y "modernos", que proyecta para la joven maestra un casamiento de buena posición en Milán. Pero la beata no renunció a su vocación religiosa, que cada día veía más clara y firmemente. Adquiere experiencias en Milán, pero los planes de su tío no se realizan, y siguiendo la guía del padre Lucas, se traslada seis años más tarde a un muy pequeño pueblo, Cemmo in Valcamonica, donde se hace cargo de una escuela abierta por una señora noble, Erminia Panzerini, desde 1821, pero que hasta el momento no había conseguido arraigar: se trata de la «Obra de Santa Dorotea». Anunciata colabora fielmente con la fundadora y lleva adelante la obra, ampliando las iniciativas de estudio y asistencia a los jóvenes.

Sin embargo no es aun religiosa. Recién cuando muere la Sra. Panzeri, en 1842, Anunciata se traslada a Venecia, e ingresa como religiosa de las Hermanas Doroteas fundadas por el P. Lucas. En ese mismo año retornó a Cemmo, y al año siguiente emitió los votos perpetuos. Prácticamente puede decirse que es la religiosa fundadora del Instituto. Su tarea espiritual al frente del mismo se desarrollará aun por cuarenta años más.

Cada domingo recorría los pueblos vecinos, afianzando a las colaboradoras de la Obra, y contribuyendo al desarrollo de la vida parroquial en cada uno de ellos. En 1853 establece un noviciado propio en Cemmo y comienza a difundirse fuera de Italia.

Murio a los 82 años, el 23 de marzo de 1882, y desde 1951 su cuerpo reposa en la casa madre de la Congregación, en Cemmo. Fue beatificada en 1991 un 21 de abril por Juan Pablo II.
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Nota y foto de Diario El Profesional
El próximo día domingo 16 de agosto las Hermanas de Santa Dorotea de Cemmo, de la  Parroquia Jesús Buen Pastor ubicada en Ruta 8 a Montevideo, celebran sus 30 años de permanencia en nuestra ciudad. Por esta celebración El Profesional dialogó con la Hermana Estela quien expresó lo siguiente: “en un principio éramos tres italianas y una argentina, si bien  personalmente no he vivido estos 30 años sino la mitad de ello en Melo para mi este es un momento de grandes recuerdos y al mismo tiempo de renovación. Llega un momento en la vida de una persona en la que  se debe de remplazar muchas cosas, todo ha cambiado la cultura, la sociedad e incluso la misma Iglesia católica tiene otro rostro. Yo llevo en el corazón la manera en que los melenses en general nos recibieron, con mucho cariño y familiaridad” sostuvo.
Al referirse sobre su comienzo en nuestra ciudad, la Hermana Estela destacó que su primera acción al llegar a nuestra comunidad fue conocer la ciudad y su ambiente: “lo primero que hicimos fue acercarnos a la gente con todo nuestro carisma caracterizado por la animación, sobre todo para la mujer y por los jóvenes. Este carisma que se nos ha dado, este don que Dios da a una congregación para que se lo pueda poner en servicio, el nuestro es la promoción de la vida a través de la amistad evangélica”. La Hermana Estela afirmó que: “la amistad ha sido según mi conocimiento el gran don que hemos recibido y que hemos tratado de ofrecer” concluyó.

Sobre los recuerdos que le generan estos 30 años afirmó que: “si bien comenzamos 4 hermanas y hoy en día somos dos, la gente está más preparada para lanzarse sola, para tomar decisiones solas y hacer un camino de fe con el acompañamiento de nosotras. Estamos muy agradecidas a la gente que nos ha acompañado hasta ahora y aquellos que hoy en día nos acompañan con la cual compartimos nuestra vida y nuestra fe”.

jueves, 6 de agosto de 2015

La Cruz del Cerro Largo desde 2014 luce iluminada

La Cruz del Cerro Largo ahora se ve de noche desde ruta 8 antes de llegar a Melo La Cruz cumplió 26 años de haber sido erigida sobre el lomo del Cerro Largo, fue iluminada y ahora se la puede ver de varios kilometros de distancia.

 La Cruz homenajea a Juan Pablo II. El 6 de abril de 2014 se llevó a cabo la peregrinación diocesana a la Cruz y a las 19 horas se procedió a inaugurar la iluminación y restauración de la Cruz a cargo de la Intendencia y coordinada por el Sr. Richard Espel.

 La idea de instalar una cruz sobre el Cerro Largo surgió del Padre Javier Mori, quien fuera párroco de la Catedral y San José Obrero de Melo desde el 68 al 88 y que fuera presentada ante las autoridades municipales y de la Iglesia el 15 de diciembre del año 1987, cinco meses antes de la visita de Juan Pablo II y previa autorización del Obispo de la Diócesis de Melo y Treinta y Tres Monseñor Roberto Cáceres, que ese año cumplía sus 25 años de ordenación. En la venida a Melo el Papa Juan Pablo II bendijo la Cruz desde el aire -desde el avión- el 8 de mayo de 1988.

 Si bien en la cima del Cerro se piensan ubicar aerogeneradores la ubicación de la Cruz será respetada y seguramente se mejorarán los caminos de acceso a la misma. Habrá un camino para subir a pie -el actual- y otro para ir en vehículos. Eso es los afirmado por la empresa ESTRELLADA hace ya un tiempo.