lunes, 5 de septiembre de 2016
El Papa Santifica a la Madre Teresa de Calcuta
El papa Francisco proclamó este domingo 4 de setiembre de 2016 santa a la madre Teresa de Calcuta, quien dedicó su vida a los pobres, en una misa de canonización celebrada en la Plaza de San Pedro frente a más de 100.000 fieles.
“Que nos ayude a entender que nuestro único criterio de acción es el amor gratuito, libre de cualquier ideología (…) y ofrecido a todos sin distinción de lengua, cultura, raza o religión”, declaró el papa durante su homilía.
“Es un día de celebración, de gratitud, de muchas bendiciones”, dijo desde Calcuta la hermana Mary Lysa, de las Misioneras de la Caridad, la congregación fundada por la madre Teresa en 1950 y que hoy cuenta con 5.000 misioneras que dedican su vida a los pobres.
Tras la ceremonia, el papa Francisco invitó a almorzar a 1.500 personas desheredadas, provenientes de toda Italia.
En la fachada de la Basílica de San Pedro colgaba el domingo un retrato gigante de la misionera, bajo un cielo azul y un sol de verano.
“Proclamamos a la beata Teresa de Calcuta santa y la inscribimos entre los santos, decretando que sea venerada como tal por toda la Iglesia”, declaró el papa Francisco bajo fuertes aplausos, pronunciando en latín la frase de canonización ritual al inicio de una misa de dos horas.
Su fiesta en el calendario católico de santos será el 5 de septiembre, día del aniversario de su muerte, en 1997.
El papa Francisco, que recorrió la plaza San Pedro en su papamóvil después de la celebración, fue ovacionado con fervor por la multitud.
Solangel Rojas y su hermana Zorayda, que vinieron especialmente para la ocasión desde Cali, Colombia, llevaban en sus manos pequeños retratos de la religiosa, con la mención “Santa Teresa”. “Su canonización es grandiosa, es un ejemplo a seguir”, opinaron estas colombianas.
Los indios, numerosos en la plaza San Pedro el domingo, expresaban su orgullo por esta misionera albanesa, que se convirtió en un ícono mundial de los más pobres en Calcuta. “Vivió como una mujer simple, sin ningún lujo, al servicio de los pobres”, subrayó Ancy Baby Thomas, una india vestida con un colorido sari.
El ritual católico de la canonización necesita la realización confirmada de dos milagros.
El brasileño cuyo testimonio abrió el camino a la canonización de la madre Teresa, contó el viernes ante la prensa en el Vaticano cómo, según él, se curó de repente de tumores cerebrales en 2008 gracias a que rezó intensamente a la religiosa de Calcuta.
– ‘Una infatigable benefactora’
La madre Teresa fue “una infatigable benefactora de la humanidad”, había declarado Juan Pablo II durante la beatificación de la religiosa en 2003, en una ceremonia en Roma en la que participaron 300.000 fieles.
Para el papa Francisco, la madre Teresa de Calcuta encarna su ideal de una “iglesia pobre para los pobres”, aunque admitió que habría tenido “miedo” si esta pequeña mujer determinada hubiera sido su superiora.
La madre Teresa – Nacida en 1910 en el seno de una familia albanesa en Skopje y fallecida el 5 de septiembre de 1997 en Calcuta- recibió el premio Nobel de la Paz en 1979.
Levantó polémica al recibir este galardón y afirmar que el aborto era “la principal fuerza de destrucción de la paz”.
“Defendía incansablemente la vida, proclamando sin cesar que ‘el que aún no ha nacido es el más débil, el más pequeño, el más miserable'”, recordó el domingo el papa Francisco.
El papa concluyó la misa de canonización pidiendo orar por la hermana Isabel, una misionera española asesinada hace dos días en Haití, y por “todas las religiosas que dan su vida sin contar”.
Estas son 23 respuestas que dio la Madre Teresa de Calcuta en una Entrevista. Enviado por Ana Hilda.Bellisimo!!!
17 de julio de 2011 a las 18:48
Estas son 23 respuestas que dio la Madre Teresa de Calcuta en una Entrevista y que seria maravilloso aplicarlas vale la pena leerlo
1- ¿Cuál es el día más bello? Hoy
2- ¿La cosa más fácil? Equivocarse
3- ¿El obstáculo más grande? El Miedo
4- ¿El mayor error? Abandonarse
5- ¿La raíz de todos los males? El Egoísmo
6- ¿La distancia más bella? El trabajo
7- ¿La peor derrota? El desaliento
8- ¿Los mejores maestros? Los Niños
9- ¿La primera necesidad? Comunicarse
10- ¿Lo que hace más feliz? Ser útil a los demás
11- ¿El misterio más grande? La muerte
12- ¿El peor defecto? El mal humor
13- ¿La persona más peligrosa? La mentirosa
14- ¿El sentimiento más ruin? La envidia
15- ¿El regalo más bello? El perdón
16- ¿Lo más imprescindible? El hogar
17- ¿La ruta más larga? El camino recto
18- ¿La sensación más grande? La paz interior
19- ¿El resguardo más eficaz? El optimismo
20- ¿La mayor satisfacción? El deber cumplido
21- ¿La fuerza más potente? La fe
22- ¿Las personas más necesarias? Los padres
23- ¿La cosa más bella de la vida? El amor
Conserva lo que tienes, olvida lo que te duele, lucha por lo que quieres, valora lo que posees, perdona a los que te hieren y disfruta a los que te aman.
Enviado por Ana Hilda.
viernes, 22 de julio de 2016
lunes, 30 de mayo de 2016
La importancia de rezar y santiguarse
El espíritu de la oración restituye el tiempo a Dios, sale de la obsesión de una vida a la cual le falta siempre el tiempo, reencuentra la paz de las cosas necesarias y descubre la alegría de los dones inesperados. Buenas guías para esto son las dos hermanas Marta y María, de quienes habla el Evangelio que hemos escuchado; ellas aprendieron de Dios la armonía de los ritmos familiares: la belleza de la fiesta, la serenidad del trabajo, el espíritu de oración (cfr Lc 10, 38-42). La visita de Jesús, a quien querían bien, era su fiesta. Un día, pero, Marta aprendió que el trabajo de la hospitalidad, si bien es importante, no es todo, pero que escuchar al Señor, como hacía María, era la cosa verdaderamente esencial, la "parte mejor" del tiempo. Que la oración brote de la escucha de Jesús, de la lectura del Evangelio, no olviden, cada día leer un pasaje del Evangelio. La oración brote de la confianza con la Palabra de Dios. ¿Hay esta confianza en nuestra familia? ¿Tenemos en casa el Evangelio? ¿Lo abrimos alguna vez para leerlo juntos? ¿Lo meditamos rezando el Rosario? El Evangelio leído y meditado en familia es como un pan bueno que nutre el corazón de todos. Y en la mañana y en la noche, y cuando nos sentamos en la mesa, aprendemos a decir juntos una oración, con mucha sencillez: es Jesús que viene entre nosotros, como iba en la familia de Marta, María y Lázaro. Una cosa que tengo en el corazón, que he visto en las ciudades: ¡hay niños que no han aprendido a hacer la señal de la Cruz! Tú mamá, papá, enseña al niño a rezar, a hacer la señal de la Cruz, esta es una tarea bella de las mamás y de los papás.
En la oración de la familia, en sus momentos fuertes y en sus pasajes difíciles, somos confiados los unos a los otros, para que cada uno de nosotros en familia sea cuidado por el amor de Dios.
lunes, 9 de mayo de 2016
Día de la Madre
Desde el balcón del estudio del Palacio Pontificio del Vaticano, después de presidir el Regina Coeli, el Papa Francisco tuvo un recuerdo muy especial hacia las madres de todo el mundo en ocasión del Día de la Madre que se celebra en muchos países.
domingo, 24 de abril de 2016
Como rezar
“Podemos hacernos una pregunta muy sencilla. Está bien creer en Dios con todo el corazón, está bien esperar que nos ayude en las dificultades, está bien sentir el deber de agradecerle. Todo bien. Pero ¿Queremos también un poco al Señor? ¿El pensamiento de Dios nos conmueve, nos asombra, nos enternece?
Pensamos en la formulación del gran mandamiento, que sostiene todos los otros: ‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas’ (Dt 6,5; cfr Mt 22, 37). La fórmula usa el lenguaje intenso del amor, derramándolo en Dios. (…)
¿Logramos pensar en Dios como la caricia que nos tiene en vida, antes de la cual no hay nada? ¿Una caricia de la cual nada, ni siguiera la muerte, nos puede despegar? ¿O lo pensamos solamente como el gran Ser, el Todopoderoso que ha hecho cada cosa, el Juez que controla cada acción?”.
Papa Francisco
Pensamos en la formulación del gran mandamiento, que sostiene todos los otros: ‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas’ (Dt 6,5; cfr Mt 22, 37). La fórmula usa el lenguaje intenso del amor, derramándolo en Dios. (…)
¿Logramos pensar en Dios como la caricia que nos tiene en vida, antes de la cual no hay nada? ¿Una caricia de la cual nada, ni siguiera la muerte, nos puede despegar? ¿O lo pensamos solamente como el gran Ser, el Todopoderoso que ha hecho cada cosa, el Juez que controla cada acción?”.
Papa Francisco
martes, 15 de marzo de 2016
Como confesarnos
“Dios nos comprende, nos espera, no se cansa de perdonarnos si sabemos volver a él con el corazón arrepentido” Papa Francisco
Jesús, nos quiere con él en el Cielo y nos deja un medio establecido para poder reparar las ofensas que pudiéramos cometer.
La Iglesia propone 5 pasos para preparar y hacer una correcta confesión:
1. Examen de Conciencia.
Ponernos ante Dios que nos ama y quiere ayudarnos. Dios está en todas partes, y cualquier sitio es válido para preparar la confesión, pero nos ayudará mucho hacerlo delante del Sagrario o de una imagen de Jesús Crucificado. Analizar nuestra vida y abrir nuestro corazón sin engaños.
2. Arrepentimiento. Sentir un dolor verdadero de haber pecado porque hemos herido con nuestras obras u omisiones al que más nos quiere: Dios, nuestro Padre.
3. Propósito de no volver a pecar. Si verdaderamente amo, no puedo seguir hiriendo al amado. De nada sirve confesarnos si no queremos mejorar. Podemos caer de nuevo por debilidad, pero lo importante es la lucha, no la caída, y levantarse cada vez, como Cristo en el Calvario.
4. Decir los pecados al confesor. El Sacerdote es un instrumento de Dios. Abandonemos la “vergüenza” o el “orgullo” y abramos nuestra alma, Dios es quien nos escucha.
5. Recibir la absolución y cumplir la penitencia. Es el momento más hermoso, pues recibimos el perdón de Dios. La penitencia es un acto sencillo que representa nuestra reparación por la falta que cometimos. Es preciso abrir el corazón y recibir con humildad y verdadera Fe el perdón que se nos está concediendo.
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